Paren el mundo que yo me bajo aquí

3 feb. 2010

En cada paso

Cualquier palabra tuya (sea cual sea) constituye, en éste órgano que sólo con tocarlo por encima sentimos latir, su propio hogar hasta que éste muere. Cualquier detalle absurdo que amenaze con parecerse a los miles que tuviste conmigo alguna vez, son los culpables de que mi cerebro mande mensajes de alerta con tu nombre escrito en la información de cada neurona. Hay sonidos raros que pasan desapercibidos entre la gente, sin embargo, consiguen mover cada músculo de mi cara porque se que justo en ese instante tu también reirías conmigo. Doy pasos siguiendo flechas, y en el suelo dejo pisadas ingenuas con la esperanza de que seas tú quien las sigas para llegar conmigo al mismo destino...

Y es que aún sigo intentando percibir por alguno de mis cinco sentidos algo no hayas escondido tú en alguna parte de mí, que todavía no he logrado borrar, y que tal vez me acompañen para siempre.

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